lunes, 30 de enero de 2012

J. Franzen: sobre el arte de la novela...

En conversación con la revista Arcadia, Jonathan Franzen ha dejado sueltas un par de opiniones sobre la novela que vale la pena rescatar y difundir. (A mí, al menos, esta entrevista me ha suscitado un serio interés por leer Las correcciones y Libertad)).
En realidad, se trata de un credo, de una forma de entender la literatura -y en particular la novela- como un espacio único para aclarar asuntos de primer orden en la vida de las personas. El suyo es un doble compromiso: con la literatura (en el sentido de mantener vivos los valores estéticos que la definen) y con ese público que se empecina en confiar que los escritores serán capaces de darle un poco de claridad a los viejos y nuevos conflictos de la humanidad.
En su propia búsqueda de una literatura más relevante, Franzen habla permanentemente y sin tapujos sobre la "importancia de llegar a una audiencia amplia, sobre la aridez de la literatura posmoderna, sobre la necesidad de hacer literatura que incluya, que entretenga, que sea relevante y que salga de los ámbitos académicos".
En este orden de ideas, ante el asedio de la entrevistadora (Catalina Holguín Jaramillo), va soltando las afirmaciones que justifican esta nota:

*"Quiero que más lectores aprecien los valores literarios. Y mi obra es una campaña activa en contra de los valores con los que no comulgo: sentimentalismo, narraciones débiles, prosa artificial, indulgente y solipsista, la misoginia y otros provincialismos, juegos verbales estériles, didactismo, simplicidad moral, dificultad innecesaria y fetichismos informacionales".

(Refiriéndose a esta cita, Holguín precisa lo siguiente: "Lo suyo es ´el realismo trágico`, que define como la exploración del mugre que se esconde tras el sueño americano")

*"El matrimonio destruye lentamente cualquier sentido de moral o de lo que es bueno y lo que es malo. La verdadera pérdida de la inocencia ocurre durante el matrimonio.

*"El motivo por el cual me atraen las relaciones de familia y de pareja es porque son las relaciones más intensas que hay. Ahí se concentra toda la carga emocional".

*Creo que la fortaleza principal del género de la novela es la oportunidad de vivir y experimentar, en algo parecido al tiempo real, las transformaciones de los personales".

*"Para explorar ese tipo de complejidades psicológicas -quizás la mayor fortaleza de la novela- es necesario enfocarse en las relaciones que obligan a considerar justamente las debilidades morales propias".

(Estas citas son, en parte, una justificación de lo que la crítica ha dicho al considerar el proyecto novelístico de Franzen como la permanente búsqueda de las conexiones que hay entre el orden personal y el social: "una novela en la que las relaciones íntimas y familiares de los personajes refractan verdades sobre la sociedad contemporánea).

En cuanto al compromiso del escritor, Franzen opina:

*"Nuestro trabajo consiste en buscar representaciones artísticas honestas (...) De modo que esa idea de un novelista proponiendo soluciones para un mejor mundo es simplemente absurda. Creo que es más interesante, y quizá más valioso, escribir sobre las pequeñas luchas morales y no sobre los grandes principios".

sábado, 28 de enero de 2012

"La sabiduría no es una vocación"


Siempre recuerdo lo que me dijo papá aquella madrugada de diciembre, pocos días después del escándalo en que se vio envuelto por abofetear a un médico amigo suyo. Iban a ser las cinco, y él y yo nos habíamos sentado en al anden para vigilar a los niños mientras jugaban con las velitas de la Concepción.
        -El mundo -me dijo cuando le pregunté por las "verdaderas" razones que había tenido para golpear a su colega- siempre te obligará a mostrarte muy sensato o muy estúpido. Por más que te resistas siempre es la misma vaina y, si quieres ser honrado, el único deber digno que te queda es mirar a tu alrededor y tratar de comprender.
        Con los dedos tomó la cera derretida de una vela que tenía a su derecha e hizo una bola del tamaño de una canica.
        -Si uno es de los que no entiende nada de nada, debe ser sensato y no preocuparse. A fin de cuentas en esas anda la mayoría de la gente. En cambio, si uno es de los que descubre siempre el verdadero valor de las cosas, debe buscar algo que lo atonte y lo libre de la locura que es el pago de esa lucidez...
        Hizo una pausa y levantó los ojos para ver qué hacían los niños. Luego miró hacia el cielo, que estaba pasando de negro a gris.
        -Como puedes ver,la sabiduría no es una vocación.
        Después de eso se quedó callado, entregándose por completo a pulir su canica de parafina. Supongo que esperaba alguna respuesta, pero preferí callarme.