miércoles, 12 de septiembre de 2012

Mujeres fatales


Debo reconocer que frente a ella siempre me sentí vulnerable, indefenso. Y no como un niño, sino como quien ha conocido la maldad y sabe que es imposible penetrar el corazón de una mujer… Estaba tan desamparado frente a ella, como ante la muerte: la muerte que es mujer también.

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