jueves, 12 de septiembre de 2013

En defensa de las buenas costumbres

--Como se puede apreciar --dijo la rata, que hacia el final de su discurso se veía realmente indignada--, es evidente que cualquiera tiene el derecho y hasta el deber de exterminar a los ratones que encuentre husmeando en su despensa. Con lo cual, pido que se me declare inocente.

El juez supremo de la roedora república, amparado por Dios y envestido en la autoridad que le otorgan la ley y la justicia, la absolvió.

1 comentario:

  1. Como puedes ver, ahora soy tu activa lectora comentadora. Me gusta mucho y espero más entradas.

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